¿CUÁNTA POTENCIA CONTRATADA NECESITO EN MI HOGAR?

El importe de nuestra factura de luz no solo depende de nuestro consumo de electricidad. Nuestro recibo está siempre dividido en dos partes: la parte fija y el consumo realizado durante el periodo de facturación. Esa parte fija corresponde a la potencia contratada que tenemos en nuestra casa.

Seguro que has oído hablar antes de él, un (mal) consejo que se suele dar para ahorrar en nuestras facturas es que rebajemos la potencia contratada. Bueno, si nunca has escuchado nada sobre este concepto, tan solo tienes que seguir leyendo. En este artículo veremos qué es, qué términos de potencia existen y cómo puedes saber en cual te encuentras, y por qué no es aconsejable bajarse la potencia contratada a la ligera.

factura eléctrica
La potencia contratada es lo que se llama “término fijo” de la factura eléctrica

¿Qué es la potencia contratada?

En primer lugar, tenemos que tener claro qué significa potencia eléctrica y en qué se diferencia con energía eléctrica. La potencia es la cantidad de energía producida o consumida en un periodo de tiempo, y se mide en vatios (W). Por lo tanto, cuando nos referimos a potencia eléctrica estamos hablando de la cantidad de electricidad que se consume o genera en un periodo de tiempo. En este caso, se expresa en kilovatios (kW).

Como la potencia eléctrica es energía eléctrica consumida partida de tiempo, generalmente cuantificamos la energía eléctrica como potencia multiplicada por tiempo (kW•h o simplemente kWh). Por eso, si hablamos de kW de un aparato nos estamos refiriendo a su potencia, pero cuando hablamos del consumo de electricidad de una casa utilizamos kWh.

Una vez hecha esta aclaración, ya podemos entender en qué consiste la potencia eléctrica contratada. Esta no es más que es el total de kilovatios que podemos tener conectados al mismo tiempo en nuestra casa. En otras palabras, la cantidad de electrodomésticos y otros aparatos eléctricos que podemos encender a la vez sin que “salten los plomos”. Se puede entender también como el “ancho de banda” eléctrica que tenemos contratada y que no podemos sobrepasar.

Como decíamos al principio, es lo que se suele denominar parte fija de la factura eléctrica, ya que no depende de cuánto consumamos durante el periodo de facturación. Indistintamente de si gastamos mucha electricidad durante ese tiempo, o no estemos en casa y el gasto sea cero, el importe referido a la potencia contratada es siempre el mismo.

Saber cuánta potencia tenemos contratada es muy sencillo. Tan solo tenemos que revisar nuestras facturas de luz. Allí, en el apartado de “Datos de punto de suministro” o “Datos de Acceso”, se puede consultar el término de potencia que tenemos contratada. También lo podemos localizar en la sección que especifica el importe de la factura. Y como otra opción más, siempre podemos ponernos en contacto con nuestra comercializadora, y ella nos facilitará el dato.

potencia eléctrica contrada
Conocer nuestra potencia nos ayudará a evitar que nos “salten los plomos” a menudo

¿Qué términos de potencia existen?

Calcular la potencia eléctrica perfecta para nuestro hogar es un poco complicado. Son muchos los factores que influyen, el tipo de vivienda, el número de habitantes que hay en la casa, los aparatos que tenemos, nuestros hábitos de consumo, etc.

Un chalé o vivienda unifamiliar aislada suele requerir más potencia que un apartamento o piso, ya que hay una mayor superficie y pérdida de energía. Respecto al número de integrantes del hogar, es lógico pensar que no tienen la misma demanda una persona que cuatro. Pero también será diferente para cuatro adultos que para una pareja con sus dos hijos.

Las características de la propia casa también condicionan de sobremanera la potencia instalada necesaria. Contar con cocina de gas o con vitrocerámica, calefacción eléctrica, de gas, o con calefactores eléctricos que enchufamos ocasionalmente. Por no hablar de niveles de aislamiento de la casa o el mantenimiento de las instalaciones. También influirá la compatibilidad de horarios de los habitantes de la casa. Si están todos al mismo tiempo necesitarán mayor potencia que si unos están por el día y otros por la noche.

Otro factor que influye en el tramo de potencia contratada es el tipo de instalación eléctrica del que dispongas en tu casa, y en España existen dos tipos diferentes:

● Instalación monofásica Es el cableado que presentan la mayoría de casas y apartamentos. Consta de solo una única fase, una única corriente alterna y sus tensiones normalizadas se encuentran a 220 o 230 voltios. Para saber si tenemos una instalación monofásica, tan solo debemos de mirar el cuadro eléctrico de nuestra vivienda. Si los mandos son solo dobles, la instalación es monofásica.

● Instalación trifásica Es el cableado típico de los edificios comerciales. Están formadas por tres fases, tres corrientes alternas diferentes, y su tensión normalizada se sitúa en 380 o 400 voltios. Si tu ICP o cualquier otro mando del cuadro eléctrico es triple o superior, significa que tu instalación es trifásica.

Aún así, no puedes tener la potencia eléctrica que libremente quieras. Existen unos tramos establecidos de potencias normalizadas que se establecieron en 2006 y que todas las compañías comercializadoras de electricidad tienen que respetar. Estos tramos regulados se dividen en tres diferentes tarifas: la tarifa 2.0, que llega hasta potencias de 10 kW; la tarifa 2.1, para potencias entre 10 y 15 kW; y por último, la tarifa 3.0 para potencias superiores a 15 kW.

Por tanto, los tramos de potencia contratada, medidos en kW, que existen en función del tipo de instalación que tengamos y de la tarifa se resumen en la siguiente tabla:

factores potencia eléctrica
Existen una gran cantidad de factores que definirán cual es la potencia más adecuada a nuestro hogar

¿Es recomendable cambiar la potencia contratada?

Son muchos, y muy diferentes, los motivos que pueden llevar a hacer necesario un cambio de la potencia contratada de una vivienda. Que la estructura familiar cambie, bien sea porque se amplíe o se reduzca, También pueden modificarse las instalaciones o los electrodomésticos, como por ejemplo si cambiamos la caldera eléctrica por una de gas. Porque nunca nos han “saltado los plomos”, o en caso contrario, porque nos saltan muy a menudo. Esto quiere decir que no tenemos la potencia contratada más adecuada.

Sin embargo, en los últimos tiempos se está aconsejando bajar la potencia como una medida de ahorro, y si lo hacemos sin calcularlo bien, nos puede terminar saliendo más costoso. Por lo que, antes de dejarnos llevar por impulsos, debemos de pensar tranquilamente si de verdad necesitamos un cambio de potencia.

Sí que es cierto que al disminuir la potencia contratada, el importe de nuestra factura será menor. Como comentábamos antes, en nuestra factura de luz también nos aparece el término de potencia, lo que comúnmente se llama término fijo, en el que pagamos en función de cuánta potencia contratada tenemos. Por ello, cuanto más baja sea la potencia, más bajo será el importe de la factura. Se calcula que por cada tramo de potencia no podemos ahorrar alrededor de 40 euros al año.

Cambiar la potencia es un trámite realmente sencillo, tan solo necesitamos ponernos en contacto con nuestra comercializadora. Pero, no es gratuito. Hay unos gastos regulados por el Gobierno que nos cobra la empresa distribuidora por modificar nuestra potencia contratada. Son un total de 9.04€ más IVA en concepto de derechos de enganche por bajar la potencia contratada.

Sin embargo, ¿qué ocurre si decidimos bajar de tramo de potencia y el nuevo es demasiado bajo? Es aquí donde reside el problema de bajar la potencia contratada sin calcular bien. Volver a subir la potencia tiene unos costes regulados de aproximadamente 60€ por cada tramo. Además, la compañía distribuidora solo está obligada a efectuar un cambio de potencia al año, por lo que hay que pensar bien antes de realizar una modificación en la potencia contratada.

En resumen, la potencia contratada nos determinará cuántos electrodomésticos podemos enchufar al mismo tiempo. Que tramo tengamos ajustado determinará también el importe de nuestra factura, ya que como sabemos el consumo de electricidad no es lo único por lo que pagamos. Sin embargo, tampoco debemos realizar cambios en nuestra potencia contratada a la ligera, ya que al final podemos terminar pagando de más.

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