¿Como afecta la sequía a tu factura de luz?

Todos hemos escuchado durante estos días noticias sobre la preocupante sequía que asola nuestro país y cada vez está más patente. El descenso del nivel medio de los embalses, la desertización de los suelos y la pérdida de cosechas son solo algunos de sus efectos. Otra de sus consecuencias, sobre la que la ciudadanía está empezando a percatarse, es el aumento del precio de la luz en aquellas tarifas que no lo tienen fijado. ¿Pero realmente afectan las condiciones climáticas a la generación de electricidad y al precio de la luz? ¿Y en qué medida? Estas preguntas, que se las está realizando mucha gente estos días, son las que vamos a tratar de responder en este artículo. Veremos la influencia del tiempo meteorológico en la producción eléctrica española, y qué posibles soluciones existen para que en el futuro no nos volvamos a encontrar una solución como está.

efectos de la sequía
La sequía afecta a las personas, los cultivos y la generación eléctrica.

Influencia de la meteorología en el precio de la luz

La conclusión del otoño y llegada del invierno en los últimos años se está traduciendo en una periódica subida de los precios de la luz. Este hecho se suele justificar debido a la combinación de dos factores: la persistencia de condiciones anticiclónicas durante largos períodos de tiempo, con el consiguiente descenso de las precipitaciones y los vientos; y, la mayor demanda de electricidad producida por la bajada de temperaturas típica de estas fechas. Por supuesto, este año 2017 no iba a ser una excepción. Nos encontramos en una de las mayores sequías de las últimas décadas, con niveles de embalses por debajo del 10% en la cabecera del Tajo en la provincia de Guadalajara. Innumerables cosechas echándose a perder debido a uno de los otoños más secos de la historia, con el aumento de precios de la verdura que ello significa. Por último, el precio de la luz está alcanzando niveles históricos, según los expertos debido a la ausencia de precipitaciones. Pero, ¿de verdad puede afectar tanto la sequía al precio de la luz? La respuesta es que sí, pero con ciertos matices. Es verdad que el descenso de los embalses tiene un efecto directo sobre la producción hidroeléctrica, y los datos así lo avalan. La energía hidráulica tan solo ha producido el 3,6% del total de la electricidad del pasado mes de octubre. En septiembre produjo apenas el 8%, la mitad que el año pasado en ese mismo mes. Además, uno de los problemas más importantes es que durante el resto de meses del año tampoco genera lo suficiente para compensar este desequilibrio. De enero a octubre del año 2017, la producción de energía hidroeléctrica se ha desplomado a la mitad respecto al año pasado. Pero las consecuencias de la sequía en el sector eléctrico español no se quedan exclusivamente en la energía hidroeléctrica. El sector eólico también está viendo como su producción está viéndose afectada. Desde comienzos de año, la generación eólica se ha reducido casi un 9% respecto al año pasado. Es decir, las dos fuentes renovables más importantes del mix eléctrico español, que en el año 2016 cubrieron el 34.9% de la demanda eléctrica, se encuentran sumidas en una profunda crisis como consecuencia de la sequía. No olvidemos que la generación hidráulica y eólica son de las más baratas del sistema por lo que cuanto menor sea la contribución de estas tecnologías, mayor será el precio. A este desplome de la generación hidroeléctrica y eólica, hay que sumarle el aumento de la demanda de electricidad provocado por el descenso de las temperaturas. El mercado eléctrico, como cualquier otro mercado económico, rige los precios en función de la oferta y la demanda. Y en estos momentos se han combinado una disminución en la producción, es decir en la oferta, con un incremento de la demanda, lo que ha llevado al aumento del precio de la luz.

energía eólica
Las dos principales fuentes renovables en España se ven damnificadas por los efectos de la sequía.

¿Qué soluciones existen ante la sequía?

Una vez hemos visto cuáles son los efectos de la sequía en el sistema eléctrico español, es hora de estudiar qué posibles medidas se podrían llevar a cabo para solucionar la situación y si es posible evitar que este escenario volviera a producirse. La primera opción sería no hacer nada, esperando que las condiciones meteorológicas cambien, vuelvan las precipitaciones y el panorama actual se resuelva. Esta alternativa, que puede sonar descabellada, no es ni más ni menos que lo que propuso el presidente del Gobierno a principios de año cuando nos encontramos en una situación bastante parecida a la actual. Aun así, vamos a seguir explorando otras alternativas. En segundo lugar, podemos optar por cubrir la electricidad que están dejando de producir la energía hidroeléctrica y eólica con carbón y gas natural. Esta es la opción por la que se está decantando España actualmente. La producción eléctrica de las centrales térmicas de carbón ha aumentado un 33,8%, mientras que las plantas de ciclo combinado alimentado con gas natural han incrementado en casi dos quintas partes su generación de electricidad durante estos primeros diez meses del año. Este camino tiene dos claras consecuencias directas. Por un lado, no ayuda a frenar la subida del precio de la luz. El consumo de carbón o gas natural para generar electricidad es más caro que la utilización del agua o del viento, ya que estos recursos tienes que ser importados del exterior. Estos sobrecostes terminan viéndose reflejados en las facturas, tal como refleja la subida del precio de la luz. Pero, por otro lado, esta dirección también tiene unos efectos ambientales bastante negativos. Las centrales térmicas de carbón y las de ciclo combinado de gas natural son energías no renovables, que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Y esta contaminación atmosférica no va a terminar más que agravando la sequía y el cambio climático. Por último, la tercera opción sería apostar por un cambio en el modelo energético que se acercara hacia las energías renovables y la mejora de la eficiencia, dejando de lado los combustibles fósiles. Y dicha transformación no tendría enormes beneficios ambientales, sino que también tendría una gran repercusión a nivel económico en materia de creación de empleos, reducción de las importaciones de combustibles fósiles, etc. Diversos informes han demostrado que un sistema basado 100% en renovables es técnicamente viable, siempre y cuando esté basado en una dispersión espacial y diversidad tecnológica. La incorporación de nuevas energías renovables, como la biomasa, la geotérmica o la mareomotriz, no dependientes de las condiciones climáticas. Así, en aquellas situaciones excepcionales de sequía extrema podremos seguir contando con ellas. También sería necesario fortalecer en de manera notable la energía solar, la gran olvidada en España. Especialmente la termosolar, debido al gran potencial de la Península Ibérica en cuanto a radiación solar y horas de luz. Esta apuesta por un sistema eléctrico 100% renovable no debe eclipsar la necesidad real de adoptar medidas en materia de eficiencia energética. Los edificios españoles consumen un cuarto de la energía final total y generan dos quintas partes de las emisiones globales. Reforzar el aislamiento térmico, fomentar la arquitectura bioclimática e incorporar fuentes renovables para los suministros eléctricos y energéticos son medidas básicas por las que empezar. Pero la eficiencia energética va más allá de los hogares y edificios, también debe incluir otros sectores como la industria y el transporte. En el sector industrial, la realización de auditorías energéticas y los incentivos para la inversión de tecnologías limpias son dos pasos por los que empezar. En el transporte, los vehículos eléctricos aparecen como la gran revolución en eficiencia y sostenibilidad en el futuro cercano.

diversidad de fuentes renovables
La solución más viable es apostar por ampliar la diversidad de energías limpias no dependientes de la meteorología.

  En resumen, la sequía está teniendo un efecto realmente negativo en la generación de electricidad a través de energías renovables en España. Esto, a su vez, está repercutiendo directamente sobre el precio de la luz, aumentando el importe de las facturas de muchos consumidores. Y lo que es peor aún, parece que con el cambio climático este descenso de precipitaciones cada vez será más común. Sin embargo, cabe preguntarse si todo es culpa de la sequía, o simplemente están saliendo a la luz los problemas de sostenibilidad del sistema eléctrico español. Como siempre se dice, las crisis son tiempos de oportunidades. Y tal vez sea esta la oportunidad de cambiar el modelo eléctrico español hacia un sistema 100% renovable, con diversidad de tecnologías y un aumento de la eficiencia. En Enérgya-VM y TECNOPRIEGO apostamos firmemente por un modelo energético sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Por ello, y desde 2007, suministramos a nuestros clientes tan solo electricidad proveniente de fuentes renovables. Este es nuestro compromiso con el medio ambiente y las generaciones futuras.

 
Extraido del BLOG: www.energiacomprometida.es
 

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